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    Reportaje China .  

   
   

ANDRÉS JARAMILLO, CHINA INVESTMENT AND TRADING

       
China ayer, hoy y futuro

Durante los últimos 4 meses es altamente probable que usted ha escuchado sobre China términos como: Beijing, Wuhan, mascarillas, kits rápidos y por ahí algunos sobre 5G,
Inteligencia Artificial, guerra comercial, entre otros. Otros mas vinculados con Asia, habrán leído titulares sobre la fuerte relación comercial entre Chile y China, destacándose como nuestro socio comercial número uno.

¿Pero cuanto realmente sabemos de China? ¿Entendemos realmente su visión de país y del
mundo? ¿Qué podemos aprender de los chinos para transformarnos en una sociedad mas
exitosa?

En esta versión de abril comenzaré resumiendo aspectos claves de China durante los últimos 40 años para luego en las próximas ediciones tocar temas más específicos como:

La Iniciativa de la Ruta de la Seda, La Gran Bahía del Rio Perla, El Ecosistema de Emprendimiento Chino, Marketing y Promoción en China entre otros.

China es probablemente el estado más antiguo del mundo, cuyo núcleo geográfico ha sido gobernado casi continuamente por una burocracia racionalista desde finales del siglo VI. Los siglos de conocimiento acumulado en diplomacia, desarrollo económico, política, sin duda
siguen desempeñando un papel importante en la gobernanza política y económica del país.

Es un estado burocrático, socialista con características chinas, en principio altamente centralizado pero en la práctica sustancialmente descentralizado. Comprender el sistema político único de China es un requisito previo para dar sentido al pasado, presente y futuro
económico del país.

Para muchos en occidente no es una democracia, porque no es igual a la democracia de
países desarrollados o incluso al nuestro, pero para dejarlo claro China no es una dictadura.
La máxima autoridad no reside en el líder individual sino en el Partido Comunista, que se encuentra en la cima del sistema político. Desde 1979 China ha logrado tres transferencias sucesivas de poder de un líder vivo a otro, sin ningún vínculo familiar: Deng XiaoPing, Jiang Zemin, Hu JingTao y el actual Presidente Xi JinPing.

China es un estado con un único partido. Lo importante aquí no es el hecho obvio de que el
Partido Comunista es en efecto el único partido legal, sino la naturaleza del partido.

En lugar de un número pequeño de líderes, es una vasta organización de unos ochenta y seis millones de miembros que llega a todos los sectores organizados de la vida, incluidos el gobierno, los tribunales, los medios de comunicación, las empresas (tanto estatales como privados), universidades y organizaciones religiosas.

 

El Partido Comunista, a diferencia durante el periodo maoísta, no trata de controlar las detalles de la vida de cada individuo, pero sí busca controlar directamente o influir fuertemente en cada esfera de la sociedad para el bienestar de sus ciudadanos. El partido ejerce su control de manera flexible, no dogmática, y esta flexibilidad ayuda a explicar su resiliencia en medio de los rápidos cambios en la economía y la sociedad China. Muchos comentarios extranjeros se centran en las formas en que el partido censura y controla Internet y otros medios. Sin embargo, el partido ha tolerado una explosión de redes sociales, y ha invertido mucho en infraestructura tecnológica, porque reconoce la relevancia de la tecnología como plataforma para el desarrollo de la sociedad.

 

 

China formalmente es centralizada, pero en la práctica es altamente descentralizada.

La centralización es fácil de identificar, no hay división de poderes entre los gobiernos central y provinciales; el mismo partido controla la burocracia en todos los niveles de gobierno.

Sin embargo, cuando uno vive o visita China, la realidad en terreno es que los gobiernos locales
disfrutan de un alto nivel de discreción y autonomía. Una medida de la descentralización es el indicador del gasto público que tiene lugar a nivel provincial.

De acuerdo al Fondo Monetario Internacional indica que para 2018 los gobiernos locales representan el 85% del gasto presupuestario del gobierno general, esta proporción es más alta que incluso las federaciones más descentralizadas, a pesar de que China es constitucionalmente un estado unitario. Sigue en el ranking Canadá, Suiza, Suecia, EEUU.

¿Esta paradoja entre un estado unitario, aparentemente centralizado, con una economía dinámica y descentralizada, por qué no ha fallado en China?  

 

La primera clave para entender por qué China no ha caído en un estancamiento económico es examinar las lecciones que sus líderes aprendieron del fracaso de otros estados comunistas, especialmente del colapso traumático de la Unión Soviética en 1991. A principios de la década de 1990 , la posición política de China parecía muy inestable. El país estaba diplomáticamente aislado y en un bloqueo económico y político. Mientras tanto, el resto del bloque comunista se estaba desmoronando a una velocidad inimaginable solo unos años antes. Recordemos los estados satélites de la URSS en Europa del Este se desintegraron a principios de 1990, y en la Navidad de 1991 la Unión Soviética se había desmoronado.

En tales circunstancias, era fácil imaginar que China sería el próximo dominó en caer o que el partido apretaría su control del poder aplastando la disidencia y controlando las reformas
económicas que habían resultado tan políticamente disruptivas. De hecho, hizo lo contrario.


En 1991, la economía estaba volviendo a crecer y, a principios de 1992, Deng XiaoPing lanzó un golpe maestro con su famosa "gira por el sur" de China.

 

Fuente: Revista El Empresario

 
 
   
 
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