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Es pronto aún para saber cómo pueden afectar a la imagen de Estados Unidos los acontecimientos del pasado miércoles, cuando cientos de personas entraron a la fuerza en el Capitolio del país, símbolo de la democracia más antigua. Ex diplomáticos estadounidenses consideran que se debe esclarecer la responsabilidad y dilucidar el papel que Donald Trump, para poder contrarrestar la percepción negativa generada en los últimos días.

El miércoles, partidarios de Trump irrumpieron en el Capitolio rompiendo ventanas y burlando las medias de seguridad, lo que obligó a evacuar a los congresistas reunidos para ratificar a Biden como ganador de las elecciones de Estados Unidos.

Las escenas de legisladores asustados y policías armados intentando protegerlos han socavado la imagen que Washington ha proyectado durante mucho tiempo como líder de la democracia, a pesar de su pasada interferencia en la política de naciones como Guatemala, Irán o Vietnam del Sur.

Contrarrestar la mala imagen

Un riesgo del que advertía también Michael Kozak, el subsecretario norteamericano de exteriores para el hemisferio occidental, en un documento dirigido al personal diplomático en el que intentaba dejar claro que  "Líderes políticos de todo el espectro" de EE. UU. "denunciaron inequívocamente la violencia". 

"Mientras voces de todo el mundo intentan utilizar los hechos de ayer para desacreditar nuestros esfuerzos por defender la democracia y los derechos humanos en el exterior, debemos rechazar firmemente esa opinión", añadía el documento que fue facilitado a la prensa.

Aunque Kozak insistió que el presidente Trump "afirmó que nuestra nación tendrá una transición ordenada a una nueva administración el 20 de enero", otros diplomáticos norteamericanos, tanto en servicio como retirados, consideran que estas precisiones son solo un esfuerzo para salvar la cara y no abordan lo que consideran incitación de Trump a la violencia, su fracaso inicial en condenarla y sus repetidas afirmaciones de victoria.

Consecuencias en el exterior

Para Kenneth Roth, director ejecutivo de Human Rights Watch, líderes internacionales como el presidente ruso Vladimir Putin y el chino, Xi Jinping que fundan la supuesta estabilidad de sus dictaduras sobre el desorden de la democracia, aprovecharán el asalto al Capitolio para afirmar la superioridad de sus sistemas autocráticos.

Medios estatales de China, como el Global Times, ya han adelantado que el asalto al Capitolio refleja un fracaso de liderazgo y un signo de "colapso interno" en el sistema político de norteamericano. Roth, como numerosos diplomáticos estadounidenses, consideran que será clave a este respecto cómo EE. UU. maneje la actuación de Trump y determina su responsabilidad o un eventual castigo.

Tom Malinowski, representante demócrata y ex alto diplomático de derechos humanos de EE. UU., apoya el juicio político a Trump "precisamente porque necesitamos mostrar al pueblo estadounidense, ante todo, pero también al resto del mundo que, en este país, nadie está por encima de la ley".

La hora de las recriminaciones

Después del asalto al Capitolio, llega la hora de las recriminaciones. Varios congresistas cuentan que los responsables de seguridad les aseguraron que estarían a salvo y que todo estaba bajo control, pero la realidad resultó ser muy diferente.

Ahora los legisladores norteamericanos, furiosos, exigen una investigación sobre los fallos en la seguridad. La Presidenta de la Cámara de Representantes Nancy Pelosi aseguró que el responsable de seguridad del Congreso dimitiría. También su homólogo del Senado así como el jefe de policía del Capitolio, Steven Sund quien dijo que sus oficiales se habían portado de forma heroica.

La policía del Capitolio es una fuerza de 2.000 miembros dedicada a proteger el edificio y el área que lo circunda. Aun así, diferentes departamentos del gobierno aseguran que podían haber enviado refuerzos, pero que nadie en la Policía del Capitolio los pidió.

Lindsey Graham, senador republicano muy próximo a Trump, describe un panorama muy diferente y asegura que los invasores, provistos de armas y mochilas sin revisar, "podrían haber volado el edificio. Podrían habernos matado a todos y destruir el gobierno". El saldo final fue de cinco muertos.

El asalto al Capitolio: ¿estrategia calculada o grave error de Trump?

Expertos en política estadounidense difieren  al analizar la  toma de Capitolio. Las opiniones se dividen entre los que creen que solo fue un enorme error del presidente republicano y los que creen que se trata más bien de una estrategia de Trump para resurgir como candidato en las elecciones presidenciales de 2024.

Entre los primeros, el profesor de ESADE, Doctor en Derecho por la Universidad de Harvard y experto en política norteamericana, José M. de Areilza, considera que Trump “ha cometido un grave error táctico al alentar a sus seguidores más extremos a parar la certificación del resultado electoral. En ningún momento había pensado que esta situación se iba a volver contra él” y que "su prestigio, que estaba ya por los suelos, sale aún más dañado por este episodio",  que puede acabar provocando la ruptura del Partido Republicano.

 

 

 
 
   
 
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